
Seguir a Jesucristo desde la fé protestante en Chile, es ser parte de una minoría ignorada, agraviada, e incluso insultada. Pasada por alto y mirada en menos por el poder político, social, económico y cultural chileno, dominado completamente por una oligarquía católica que ha perdido la brújula de la fé.
Somos a los que despectivamente nos señalan de "canutos", fanáticos, locos, sinvergüenzas, hipócritas y rascas. Somos Protestantes, somos evangélicos, los que representamos la fé del pueblo poblacional y rural; aquellos que mantenemos al lado de algún bar, cantina o bodega una casa de oración para difundir la fé de Jesucristo,
(Leer más)